La responsabilidad civil post trabajos constituye
una cobertura básica de los seguros que se suelen contratar en el ámbito
inmobiliario, como en los productos que se venden tanto para empresas de construcción
como para los albañiles que trabajan por cuenta propia.
Como los productos que
vendemos las compañías de seguros pueden ser personalizados al gusto del
cliente, también podemos considerar la existencia de un seguro basado, sobre
todo, en esta cobertura.
A continuación, nos centramos en explicar en qué consisten este
tipo de cobertura y los productos aseguradores derivados de él.
Una responsabilidad civil
para asegurarse frente a los trabajos realizados
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que la
responsabilidad civil, en cuya dimensión general, incluida en los principales
productos aseguradores, no vamos a detenernos, tiene una gran importancia a la
hora de valorar algunas precauciones ante las obras llevadas a cabo.
Las construcciones o reformas que se ejecutan, pese a ser
realizadas con intenciones y medios óptimos, pueden dar lugar a inconvenientes
posteriores. Estos inconvenientes, que pueden derivar en daños materiales y
personales, van a ser reclamados a sus responsables.
Unos responsables que
pueden ser, por ejemplo, la empresa constructora o un albañil autónomo (en el
caso de que haya sido subcontratado expresamente para encargarse del trabajo
determinado que ha acabado dando problemas).
Para tener ciertas garantías ante la posibilidad de que
concurran estas circunstancias, puede valer la pena
invertir unos fondos que aporten la seguridad económica oportuna que
permita afrontar estos imprevistos sin el riesgo de no poder pagar por sus
consecuencias o arruinarse.
En las siguientes líneas seguimos explicando los fundamentos
esenciales de este producto asegurador.
Un fundamento jurídico a
tener en cuenta
Todos los tipos de responsabilidades civiles contenidos en el
ordenamiento jurídico español tienen un origen que es interesante conocer. En
este sentido, nos remitimos al artículo 1902 del Código Civil. En
él se señala que quienes causen daño a un tercero, aunque este haya sido
producido por razones negligentes o de omisión, quedarán obligados a repararlo.
Cuando nos referimos a repararlo, básicamente tenemos
en cuenta efectuar una compensación económica. Lo
que popularmente conocemos como una indemnización. A grandes rasgos,
promotores, constructores, empresas y autónomos están vinculados por esta norma
en cuanto a las cuestiones de responsabilidad extracontractual que surgen en
las obras en las que participan.
Un ejemplo de aplicación de
esta clase de responsabilidad civil
Como sucede con otros seguros y coberturas, resulta interesante
aportar ejemplos que permitan entender sus implicaciones. Pongamos el
siguiente: en la reforma de un cuarto de baño completa que llevó a cabo un
albañil, las paredes se han acabado desconchando dos meses después de realizada
la obra, lo que ha obligado a poner un nuevo revestimiento. Esta intervención
ha conllevado el pago de una suma de dinero, de cuya financiación tendrá que
hacerse cargo ahora el obrero que se ocupó de esta reforma inadecuada.
¿Cuánto tiempo dura la
efectividad de esta cobertura?
En el anterior apartado hemos introducido un ejemplo de actuación
defectuosa en una obra que ha generado la obligación de compensar a quienes
contrataron a su responsable. Las pólizas que incluyen
esta cobertura suelen considerar una validez para ella de, como mínimo, dos
años. En la línea de personalizar los productos que vendemos las
compañías aseguradoras, damos la opción de que esta se alargue el tiempo que
sea menester. Por otra parte, consideramos que la garantía sigue vigente
mientras esté en vigor la póliza (mientras se siga pagando).
En definitiva, la responsabilidad civil post
trabajos se ha revelado como una cobertura indispensable para no
correr riesgos innecesarios a la hora de abordar obras de construcción.
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